Francia cumple con el objetivo de déficit por primera vez en una década

El crecimiento siempre ayuda a sanear las cuentas. Francia cumple, por primera vez en una década, las exigencias europeas en materia de déficit, y lo ha conseguido gracias a la mejoría de la situación económica. Los resultados superan las previsiones gubernamentales: se esperaba al principio un desfase del 2,8%, luego se cifró en el 2,7% y finalmente, según el Instituto Nacional de Estadística, ha sido del 2,6%. El dato implica que Francia saldrá al fin del procedimiento de la UE por déficit excesivo, en el que sólo quedará España.

El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, ha atribuido el buen resultado a «la confianza de los inversores, que se ha recuperado gracias a las medidas que ha adoptado el Gobierno». Eso era, en el mejor de los casos, sólo parcialmente cierto. Porque la notable reducción del déficit se consiguió a partir del último presupuesto aprobado por el anterior presidente, el socialista François Hollande, y porque la inversión crece en el conjunto de la Unión Europea. El factor decisivo es, según el Instituto Nacional de Estadística, la baja del desempleo (8,6%) y una tasa de empleo del 65,7% de la población activa, la mayor en más de 30 años.

El incremento de la actividad ha supuesto un fuerte aumento en la recaudación por los impuestos sobre la renta y el patrimonio (5,2%), y del IVA, que aportó en 2017 unos 7.600 millones de euros adicionales a las arcas públicas. El Tesoro francés se benefició también de la devolución de unos 4.000 millones por parte de Bruselas, en concepto de presupuesto comunitario no liquidado, y de una triquiñuela contable que permitió repercutir en 2017 sólo la mitad de los 5.000 millones que costó recapitalizar el grupo de energía nuclear Areva.

Le Maire considera que la reducción del déficit constituye un primer paso y que no cabe plantearse un aumento del gasto, como piden algunos diputados. En primer lugar, porque el gasto público aumentó un 2,5% en 2017, debido sobre todo a las mejoras salariales de los funcionarios. En segundo lugar, según el ministro, porque el Estado francés «continúa gastando demasiado y sigue haciendo falta pedir préstamos para pagar la deuda, que es un veneno lento. Si los tipos de interés aumentan un punto, tendremos que pagar 3.000 millones más al año».

La deuda pública creció 66.000 millones en 2017 y alcanzó el 97% del Producto Interior Bruto. «Nuestro combate consiste ahora en evitar que alcance el 100% del PIB, nada es inexorable y la reducción de la deuda constituye un deber prioritario para los franceses porque son nuestros hijos quienes tendrán que pagarla», ha dicho Le Maire.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, ha indicado que la salida del Francia del procedimiento de déficit excesivo requeriría unas buenas previsiones para los años 2018 y 2019 y que la decisión se tomaría probablemente en mayo, pero ha añadido que la gestión de Emmanuel Macron iba «por buen camino».

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