Psicólogos: el tacaño se vuelve tan estricto en el ahorro y el gasto que cae en una patología

Lo tenemos en la familia, en los grupos de amigos y en todas las clases sociales, es un individuo organizador de compartires, fiestas y actividades recreativas, pero evita gastar, es egoísta y oportunista, poco solidario, es un downhearted y se resiste al gasto.

Así definieron al tacaño o tiñoso los psicólogos clínicos Gamalier Del Rosario Mercedes, Eleazer Del Rosario y Geury Rosario, quienes debatieron y expusieron sobre ese personaje en el programa Entre Adultos, que procure el psiquiatra Héctor Guerrero Heredia, y que conduce el psicólogo clínico Eladio Hernández De la Rosa por la Z101.3 FM.

Según expresaron, el tacaño tiene un pensamiento fatalista, pues siempre piensa en lo malo que pudiera ocurrir, siempre se muestra previsor, pero para no realizar gasto o gastar lo mínimo, ya que es, por demás, una persona baratera. 

Gamalier afirmó que el tacaño aunque tenga las posibilidades de tener un buen auto, una buena vivienda, prefiere vivir en condiciones precarias y bajo el menor costo y con escasa calidad de vida.

Geury Rosario sostiene que el tacaño se resiste a dar pasos que impliquen gastos económicos y las restricciones a que se somete pueden llegar a convertir su concepto del gasto en un problema patológico, cuando llega a los extremos.

Añadió que el problema inicia cuando en la niñez, cuando el niño comienza a sentir necesidades y pide a sus padres para satisfacerlas, pero estos, aún teniendo el dinero y la posibilidad se rehúsan a responder positivamente y evaden el gasto que no tienen dentro de sus planes económicos.

Observó que el niño aprende a multiplicar una conducta aprendida de los padres, que le imponen una cultura de restricción del gasto. 

“El tacaño es oportunista, egoísta, sociable, siempre inicia los grupos y los pasatiempos, pero se desaparece al momento de hacer aportes económicos”, precisó Geury Rosario. 

Eladio Hernández, Gamalier Del Rosario, Geury Rosario y Eleazer Del Rosario, psicólogos / Foto rtjaime.

Gamalier Del Rosario Mercedes estima que el tacaño puede ser de clase media o clase alta, pero siempre es un individuo que trabaja o acumula dinero, pero se restringe el disfrute para no gastar de lo que tiene.

Dentro del tacañismo explicó que existe el economizador y el economista en extremo, que se obliga a guardar dinero y lo hace de manera extrema, lo que le lleva a hacer cultura en ese sentido y caer en una patología.

Señaló que el tiñoso o tacaño es una persona que se puede sustentar con los recursos que tiene o gana, pero que teme gastar, porque piensa en que lo necesitaría mañana para enfrentar situaciones que siempre cree que se presentarían.

Manifestó que ese personaje comienza a tener impulso cuando el niño entra en las edades de 8 a 9 años, que es la etapa en que va asumiendo la definición de su personalidad. 

Su actitud de tacañería, subrayó, le llega como una conducta aprendida de los padres o de las personas con las cuales se desarrolla, o cuando pudo haber ocurrido algún tipo de situación que le indujo a ese tipo de práctica.

De acuerdo a Gamalier, hay tacaños emocionales, a los cuales identificó como quienes hasta para brindar amor, se restringen.

A su juicio, el tacaño tiene dolor para invertir, porque piensa en su estabilidad económica y emocional.

Añadió que cuando el niño es afectado psicológicamente, es que comienza a dar manifestaciones del trauma de tener un pensamiento de restricción en el gasto. 

“Tenga mucho o poco, el tacaño se resiste a gastar hasta para satisfacer sus principales necesidades básicas”, enfatizó Del Rosario Mercedes, y agregó que este prefiere siempre los artículos más baratos, sin importar la calidad, solo por el precio.

De su lado, Eleazer Rosario considera que el tacañismo en el individuo inicia como una actitud de ahorro, después llega la restricción del gasto y de su sociabilidad hasta caer en una patología. 

Recomendaciones

Eleazer sugiere que las personas deben entender que en la vida todo tiene un gasto, una inversión, para satisfacer necesidades. 

Geury concluye con la previsión de que “Quien siembra cosecha”. 

De su lado, Gamalier exhorta a las familias de las personas que den manifestaciones de tacañería, que les hagan saber el padecimiento de una patología y las convenzan de acudir donde profesionales de la conducta en busca de ayuda.

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