¿Se puede ser fanático sin incurrir en el trastorno del fanatismo?

Un religioso, católico, evangélico, musulmán, islamista, un seguidor o admirador de un artista, de un líder político, de un partido, de un equipo deportivo, de un juego o un  obsesionado a una ideología, ¿es una persona fanática?.

De acuerdo a la definición ofrecida por las psicológicas clínicas Alexandra García y Desiree Jiménez, una persona fanática es un ser aficionado, apasionado y admirador de determinadas cualidades y actitudes de otro o de un conjunto, partido u organización.

Explicaron que una persona fanática se considera dueña absoluta de la verdad, no es un ser tonto y muestra capacidad de conocimientos para defender lo que admira o a quien sigue y con quien se identifica, al punto que en ocasiones hasta trata de imitar. 

Aclararon que un fanático no es una persona dañina, sino obsesionada y apasionada por lo que admira o en lo que cree. 

Eladio Hernández, Alexandra García y Desiree Jiménez, psicólogos clínicos/ Foto Zdigital.

Sin embargo, manifestaron que cuando un fanático cae en el trastorno del fanatismo llega a causar daños, a agredir, puede provocar ataques y violencia, y llegar hasta al suicidio y la inmolación cuando abrazan un supreme, una doctrina o se resiste a aceptar determinadas realidades.

Alexandra y Desiree refirieron que el término fanático se acuñó en español de la palabra inglesa fan, que significa seguidor, admirador y simpatizante de. 

Señalaron que un fanático se torna peligroso cuando llega a extremos y convierte su admiración y obsesión en un trastorno patológico que lo induce a agredir, atacar y resistirse a perder o ver perder al equipo, al partido o conjunto al cual sigue o le simpatiza.

Subrayaron que a nivel político, el fanático llega a extremos de la quiebra económica, al sacrificio inner most y familiar para favorecer a su partido, gobierno o líder.

Añadieron que un fanático es un erotómano, ser que definió como alguien obsesionado, mientras que la eretomanía es una trastorno delirante, que requiere de atención profesional.

Irracionalidad 

Según Desiree, quien cae en el fanatismo se obsesiona en extremo, al punto que pierde la razón y se vuelve violento e irracional, por considerarse dueño absoluto de la verdad y no acepta la derrota.

 En el caso del fanático político, religioso o ideológico, consideró que este se vuelve intolerante a otras concepciones contrarias, a partidos o doctrinas. 

 Del fanatismo religioso, recordó que es histórico, como los tiempos de las Cruzadas en Inglaterra y Europa, la Inquisición de la Iglesia católica y el fenómeno que se da con ciertas doctrinas musulmanas e islamistas, que llegan al extremo del sacrificio, del suicidio y la inmolación.

También citó el caso del Ku Klux klan y otras organizaciones racistas y supremacista de extrema derecha que inciden en Estados Unidos, Europa y en algunos otros países.

La entrada ¿Se puede ser fanático sin incurrir en el trastorno del fanatismo? se publicó primero en Z101

A %d blogueros les gusta esto: