Sobre Donald Trump y su Embajadora

Sobre Donald Trump y su Embajadora…

Para no ser juzgada como apasionada demócrata, nos hemos mantenido trabajando por el voto demócrata desde el exterior sin ruidos y sin una mayor oposición.  Hemos dejado correr este primer año del gobierno de Donald J. Trump.

Ahora bien, ya ha llegado el año de las elecciones de medio término en los EE. UU., donde es importante dar una mirada para atrás, ya que hablamos de la escogencia de 435 representantes, 33 senadores y 14 gobernadores este 6 de noviembre, 2018.

En el año 2016 donde estuvimos de lleno en campaña a favor de la impar candidata demócrata, Hillary Clinton, una de las preguntas repetitiva en cada entrevista fue la de la preocupación sobre los Clinton acerca de Haití y la famosa posible unificación de la isla.  Publicidad ésta en manos del pueblo, A lo que respondíamos con una sonrisa y a seguidas, contestábamos que somos un país soberano y que, como dominicanos, es un absurdo pensar que algo así pudiese suceder, y que los dominicanos jamás permitiríamos que algo así sucediese con nuestra patria.  Todo lo contrario, la iniciativa Clinton y tantas otras iniciativas y ONGs, es la de mejora económica y la procura de la creación de empleo en el vecino país para aportar en una baja de los niveles de la extrema pobreza que les arropa.

De forma categórica dije: Donald Trump es un salto al abismo, no sabemos qué tan malo puede ser, qué tan bueno puede ser; ¿por qué escoger “la duda”?

Dentro de sus promesas de campaña en hacer a América grande otra vez, prometía llevar las fábricas e industrias norteamericanas de nuevo a tierra de los EE. UU.; promesa que para bien de nuestras naciones no ha podido cumplido.  Si algo así sucediese, la problemática de amenaza de la migración haitiana y República Dominicana sería mucho más difícil.

Nos topamos ahora con las declaraciones de la recién nombrada Embajadora de los EE. UU. Para la República Dominicana, quien en vez de tomar como misión principal la mejora de las relaciones comerciales entre ambos países, así como la revisión de los programas de ayuda social (educación y salud), viene con un Norte inequívoco de querer soslayar la Constitución dominicana.

La entrada del pasado Embajador Brewster fue de un gran impacto y rechazo por ser abiertamente “gay” y oficialmente casado con otro hombre, algo que, aunque nuevo para nosotros manejar ante nuestros patrones morales y de conducta, no representaba ningún riesgo a nuestra independencia y soberanía.  ¿Cuál será ahora la posición de estos que se expresaron en su momento rechazando la entrada del Embajador Bewster, cuando venga a presentar sus credenciales la señora Robin Bernstein, quién viene con una aparente clara misión a la República Dominicana?

Evidentemente el controversial gobierno de Donald Trump nos ha afectado en materia migratoria, tanto por los dominicanos repatriados como por los vecinos haitianos también, lo cual nos afecta directamente, al igual que con los recortes de fondos a programas sociales que se manejan desde la Embajada de los EE. UU., y por otras ONGs, y ahora de frente con las declaraciones de la nueva embajadora.

Cualquier acción puede esperarse de un presidente incoherente entre sus promesas de campaña y sus actuaciones, quién a los catorce meses de su gobierno aún ha dejado sin llenar sobre 240 importantes posiciones dentro de su gobierno, mismo gobierno éste, que en este corto período, ha tenido cambio en treinta de las más altas posiciones oficiales, situación ésta que dejan mucho que pensar.

El ciudadano norteamericano con derecho al voto se ha dado cuenta del error cometido por la emoción de un discurso diferente y están reaccionando.  El mejor ejemplo lo tenemos con las últimas cinco elecciones especiales, donde el representante demócrata toma de nuevo el control: Northam (VA), Murphy (NJ), Jones (AL), Revis (MO) y Lamb (PA) esta semana.  La ruta está marcada!

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