Más de 156 millones de electores votan entre dos modelos políticos en un país profundamente polarizado.
Más de 156 millones de brasileños están convocados este domingo 25 de octubre a las urnas para elegir entre la continuidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el regreso del bolsonarismo al poder, representado por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La segunda vuelta se desarrolla en un escenario de fuerte polarización política, con encuestas que anticipan un resultado muy ajustado y una disputa que también se extiende a las redes sociales.
Los sondeos más recientes reflejan la incertidumbre electoral. La encuesta de Datafolha, publicada el jueves, sitúa a ambos candidatos en un empate técnico, con un 50 % de los votos para cada uno. Por su parte, la consultora Quaest otorga a Bolsonaro un 45 % frente al 44 % de Lula.
La contienda está condicionada por el elevado rechazo que generan ambos aspirantes, reflejo de una fractura política y social que podría dificultar la gobernabilidad después de las elecciones.
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Dos proyectos políticos enfrentados
Lula busca mantenerse en el poder tras la derrota que sufrió en la primera vuelta, un resultado que evidenció el desgaste de su proyecto político. Aunque sus anteriores gobiernos impulsaron programas sociales como Bolsa Familia, que contribuyeron a sacar de la pobreza a millones de personas, su candidatura enfrenta críticas por la falta de renovación generacional de la izquierda, los casos de corrupción del pasado y las dificultades para contener la inflación pese al aumento de los salarios.
El desgaste también se refleja en una ligera reducción del respaldo al mandatario en sus tradicionales bastiones electorales del nordeste brasileño.
Flávio Bolsonaro, por su parte, representa la continuidad del movimiento político de su padre y propone reducir el gasto público y la presencia del Estado, impulsar privatizaciones, bajar impuestos y recortar las administraciones públicas.
Su programa incluye además la explotación de recursos naturales a gran escala y una política de seguridad inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con endurecimiento de penas y reducción de la edad penal.
El resultado también podría influir en la situación judicial de Jair Bolsonaro, condenado a más de 27 años de prisión por su papel en el intento de golpe de Estado posterior a las elecciones de 2022. Actualmente permanece en arresto domiciliario por motivos de salud.
Una eventual victoria de su hijo podría favorecer las iniciativas para obtener una amnistía o un indulto presidencial, en un contexto en el que unas 1.400 personas han sido condenadas por el ataque a las instituciones ocurrido en enero de 2023, en Brasilia.
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Redes sociales bajo la lupa electoral
La disputa también se libra en el entorno digital, donde el bolsonarismo ha desarrollado una estructura de comunicación que, según el análisis electoral, ha superado históricamente a la de la izquierda.
Lula acudió al Tribunal Superior Electoral (TSE) para solicitar la nulidad de la candidatura de Bolsonaro, alegando un supuesto trato favorable de Meta, empresa matriz de Facebook e Instagram, en la distribución de contenidos y el funcionamiento de sus algoritmos.
La denuncia pone el foco en la presunta permisividad ante la desinformación electoral financiada por el equipo del candidato ultraderechista.
El TSE estableció plazos para que Meta retire contenidos y modifique el algoritmo con el objetivo de garantizar la neutralidad, bajo amenaza de elevadas multas diarias.
El caso ha reavivado el debate sobre la influencia de las grandes corporaciones tecnológicas en los procesos electorales y la necesidad de regular su participación en la difusión de información política. Con
Fuente: Brasil decide entre Lula y Bolsonaro en una segunda vuelta muy reñida se publicó en diariodigital.com.do



