Comercio, tecnología y materias primas convierten a la región en un escenario estratégico
SANTO DOMINGO.– La disputa por el poder económico y tecnológico entre Estados Unidos y China se proyecta cada vez con mayor fuerza hacia América Latina, una región donde Pekín amplía sus relaciones comerciales y financieras para asegurar materias primas, mientras Washington intenta contener su avance y reducir la dependencia de las cadenas de suministro vinculadas al gigante asiático.
El planteamiento fue expuesto por el politólogo Juan González durante una entrevista en el programa Propuesta de la Noche, conducido por el periodista Manuel Jiménez y transmitido por Teleimpacto, canales 52 y 22.
González explicó que, aunque Washington y Pekín mantienen relaciones diplomáticas y comerciales, ambas potencias libran una creciente competencia por el control de la tecnología, los mercados internacionales y las cadenas mundiales de suministro.
Según el analista, la llegada de Donald Trump al poder en 2017 respondió, entre otros factores, a una visión dentro del establishment estadounidense que consideraba necesario enfrentar el crecimiento chino, principalmente en los ámbitos económico y tecnológico.

Semiconductores, el nuevo eje estratégico
Estados Unidos conserva una ventaja militar considerable, mientras China aspira a alcanzar una capacidad comparable para 2049. Sin embargo, González señaló que la diferencia entre ambas potencias es mucho más estrecha en áreas como la economía, la ciencia y la tecnología.
Washington mantiene posiciones favorables en inteligencia artificial, patentes, software y diseño de semiconductores, con empresas como Nvidia, Intel y AMD ocupando lugares centrales en esa industria.
El problema estratégico está en la fabricación. El analista destacó que la taiwanesa TSMC produce alrededor del 90 % de los semiconductores avanzados utilizados para desarrollar inteligencia artificial, lo que convierte a Taiwán en un punto crítico de la disputa.
Estados Unidos ha restringido la exportación a China de los chips más avanzados, mientras Pekín continúa teniendo acceso a componentes de generaciones anteriores.
Washington busca reducir su dependencia
González explicó que el traslado de industrias fuera de China avanza lentamente porque las cadenas de producción fueron construidas durante décadas y no pueden sustituirse rápidamente.
No obstante, Estados Unidos ha promovido incentivos para instalar operaciones en su territorio, India, Vietnam y otros países aliados. La pandemia de COVID-19 evidenció los riesgos de esa dependencia cuando las interrupciones de suministros procedentes de China afectaron, entre otros sectores, a la industria automotriz.
Como respuesta, el Congreso estadounidense aprobó en 2022 la Ley CHIPS y Ciencia, destinada a incentivar la fabricación de semiconductores dentro del país. Washington también ha impulsado la instalación de fábricas de TSMC en territorio estadounidense.
América Latina entra en la disputa
La competencia también alcanza a América Latina, donde China ha fortalecido sus vínculos comerciales, diplomáticos y financieros. González señaló que Pekín presta especial atención a América del Sur por sus materias primas y recursos naturales.
Entre los proyectos citados figura el Corredor Bioceánico Central, que busca conectar el puerto de Chancay, en Perú, con el puerto de Santos, en Brasil.
El analista recordó que China es el principal socio comercial de Brasil desde 2011, país que exporta hacia el mercado chino soya, café, carne, cítricos y otros productos agrícolas. Argentina también comercializa soya y carne con China, mientras Perú y Chile tienen relevancia por sus reservas de cobre.
República Dominicana tiene una posición diferente
González indicó que la República Dominicana presenta una situación distinta debido a que no figura entre los grandes exportadores latinoamericanos de materias primas.
Las zonas francas y el oro encabezan las exportaciones dominicanas y tienen a Estados Unidos como su principal mercado, según explicó el politólogo.
El experto consideró que los recientes triunfos electorales de dirigentes y partidos identificados con Estados Unidos podrían limitar la expansión política china en algunos países de la región, aunque estimó difícil frenar los vínculos comerciales que Pekín ya ha establecido.
Para González, la rivalidad entre las dos principales potencias mundiales ya no se limita a Asia. La disputa por tecnología, comercio, recursos naturales y cadenas de suministro se extiende por distintas regiones y convierte a América Latina en otro escenario estratégico de la competencia entre Estados Unidos y China.
Fuente: EE. UU. y China trasladan su pugna económica a América Latina se publicó en diariodigital.com.do



