Eisenkot emerge como principal rival en unas elecciones marcadas por el 7-O
Unas elecciones decisivas para el futuro de Israel
Más de 7,3 millones de israelíes están llamados a votar este martes en unas elecciones consideradas las más trascendentales desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Los comicios pondrán a prueba la continuidad del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien intenta renovar su mandato tras cuatro años marcados por la guerra, fuertes divisiones internas y crecientes cuestionamientos a su liderazgo, mientras la oposición, encabezada por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, busca abrir una nueva etapa política en el país.
La jornada electoral se desarrolla en un contexto de profunda polarización social y política. Aunque tanto el bloque gubernamental como la oposición expresan confianza en una victoria, los sondeos de los últimos días sugieren que Eisenkot podría estar mejor posicionado para reunir los apoyos necesarios y construir una mayoría parlamentaria.
Netanyahu busca revalidar su liderazgo
El líder del Likud enfrenta uno de los desafíos más complejos de su larga trayectoria política. Para una parte importante de la población israelí, Netanyahu carga con responsabilidad política por los fallos de seguridad que precedieron al ataque de Hamás, una percepción reforzada por recientes informaciones difundidas por medios israelíes que indican que existieron advertencias previas sobre la amenaza.
A ello se suman las críticas por el deterioro de la imagen internacional de Israel, las acusaciones sobre el retroceso democrático durante su gestión y el proceso judicial por corrupción que permanece abierto en su contra.
La estrategia del actual primer ministro pasa por reconstruir una coalición con sus aliados ultranacionalistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, además de los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá. El objetivo es alcanzar los 61 escaños necesarios para controlar la Knesset, el Parlamento israelí.
Desde el oficialismo insisten en que Netanyahu ha demostrado liderazgo durante uno de los períodos más difíciles de la historia reciente del país y mantienen la esperanza de que el electorado valore su gestión en materia de seguridad.
Eisenkot reúne a una oposición diversa
Frente al bloque oficialista se encuentra una coalición heterogénea unida por un objetivo común: poner fin a la era Netanyahu.
Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019 y líder del partido de centro-derecha Yashar, ha logrado articular una alianza que incluye a figuras como Naftali Bennett y Yair Lapid, protagonistas del llamado «gobierno del cambio» de 2021. También forman parte del bloque Los Demócratas, surgido de la unión del Partido Laborista y Meretz, así como el partido secular de derecha Yisrael Beitenu.
La campaña opositora se ha centrado en presentar estas elecciones como una oportunidad para corregir el rumbo político del país y recuperar consensos internos tras años de confrontación.
Los partidos árabe-israelíes podrían tener la llave
La principal incógnita tras la votación es cómo se configurarán las alianzas parlamentarias.
Las encuestas indican que ninguno de los dos grandes bloques alcanzaría por sí solo la mayoría absoluta. En ese escenario, los partidos árabe-israelíes podrían convertirse en actores determinantes para la formación del próximo gobierno.
Sin embargo, la posibilidad de que Eisenkot dependa de estas fuerzas genera tensiones dentro de la propia oposición. El exmilitar ha manifestado reservas sobre aceptar su respaldo, mientras algunos de sus aliados tampoco ven con entusiasmo esa alternativa.
Por su parte, Netanyahu cuenta con un margen de maniobra más estrecho y depende de que pequeñas formaciones de derecha logren superar el umbral mínimo de votos para ingresar al Parlamento.
El debate sobre un gobierno de unidad
Ante la posibilidad de que ningún bloque consiga una mayoría clara, han surgido voces que promueven un gobierno de unidad nacional entre Netanyahu y Eisenkot como fórmula para evitar un nuevo bloqueo político.
No obstante, el líder opositor ha rechazado públicamente integrarse en una fórmula de rotación con el actual primer ministro. Además, diversos sondeos reflejan que una parte significativa de la ciudadanía preferiría repetir las elecciones antes que respaldar un gobierno compartido o una administración en minoría.
Un país dividido ante una decisión histórica
La votación refleja la encrucijada que enfrenta Israel tres años después del ataque del 7 de octubre, un acontecimiento que transformó la política nacional y redefinió las prioridades de seguridad del país. Más allá del resultado final, los comicios medirán el grado de respaldo que conserva Netanyahu y determinarán si la oposición liderada por Eisenkot tiene la capacidad de construir una alternativa viable para gobernar una nación profundamente dividida.
Fuente: Israel vota entre la continuidad de Netanyahu y una apuesta de cambio se publicó en diariodigital.com.do



