Costa Rica exige más dureza contra el crimen mientras otros líderes alertan sobre clima, empleo juvenil y tensiones geopolíticas
Seguridad, clima y jóvenes concentran los mensajes más urgentes de la Cumbre Iberoamericana
Madrid. El avance del crimen organizado, el impacto cada vez más severo del cambio climático y la creciente presión de las nuevas generaciones por oportunidades reales marcaron este jueves una de las jornadas más intensas de la XXX Cumbre Iberoamericana, donde varios líderes de la región lanzaron mensajes de alerta sobre desafíos que consideran decisivos para el futuro de América Latina.
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La intervención más contundente llegó desde Costa Rica. La presidenta Laura Fernández reclamó una respuesta regional inmediata y coordinada frente al narcotráfico y el crimen organizado transnacional, fenómenos que, advirtió, están debilitando instituciones, corrompiendo estructuras del Estado y reduciendo las oportunidades de miles de jóvenes.
Según planteó, las redes criminales operan hoy con una capacidad comparable a la de grandes corporaciones internacionales. Alertó de que cuando estas organizaciones logran controlar territorios y obligan a la población a vivir bajo el miedo, la amenaza deja de ser únicamente un problema de seguridad para convertirse en un desafío directo a la soberanía de los Estados.
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Ante ese escenario, defendió una combinación de políticas sociales y medidas de seguridad más estrictas. Habló de fortalecer la educación y generar oportunidades para las nuevas generaciones, pero también de reforzar operativos terrestres, marítimos y aéreos y aplicar, en sus palabras, toda la firmeza posible contra las organizaciones criminales.
Fernández presentó esa estrategia como la principal prioridad de su Gobierno y destacó medidas que incluyen legislación más severa, controles penitenciarios destinados a impedir la comunicación entre estructuras mafiosas, combate a la minería ilegal y mejores condiciones para los cuerpos policiales.
Mientras la seguridad dominaba buena parte del debate, Honduras situó la atención sobre otra amenaza que considera igualmente urgente. El presidente Nasry Asfura advirtió sobre los efectos cada vez más visibles del cambio climático en Centroamérica, una región especialmente vulnerable a huracanes, sequías prolongadas e inundaciones.


El mandatario hondureño sostuvo que detrás de cada desastre natural existen familias afectadas y economías locales golpeadas. En ese contexto, reclamó mecanismos de financiación internacional que permitan a los países más expuestos enfrentar una realidad que, aseguró, impacta tanto en el crecimiento económico como en la calidad de vida de millones de personas.
Asfura también vinculó el desarrollo económico al fortalecimiento del sector privado. Consideró que la generación de empleo y prosperidad depende en gran medida de la capacidad empresarial para crear oportunidades que los gobiernos, por sí solos, no pueden garantizar.
La preocupación por el futuro de los jóvenes apareció de forma recurrente en varias intervenciones. El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, llamó a escuchar las demandas que surgen desde las calles y plazas de la región y a incorporar esas voces en los espacios donde se toman decisiones.
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Arévalo defendió que las aspiraciones de los jóvenes responden a reivindicaciones legítimas y sostuvo que la política debe ofrecer respuestas concretas capaces de fortalecer la confianza en las instituciones democráticas. Recordó además la experiencia guatemalteca de diálogo y construcción de consensos a tres décadas de los acuerdos de paz.
En una línea similar se expresó el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, quien pidió abandonar lo que definió como discursos del pasado y construir un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones. A su juicio, la región enfrenta una creciente crisis de confianza que obliga a ofrecer oportunidades reales a quienes observan con incertidumbre su futuro.
El funcionario colombiano también destacó la ofensiva de su país contra las organizaciones criminales y el narcotráfico. Respaldó la estrategia impulsada por el presidente Abelardo de la Espriella y aseguró que las autoridades han logrado importantes resultados en incautaciones de drogas, extradiciones y reducción de indicadores de violencia durante los primeros meses de gestión.
Más allá de los debates sobre seguridad, desarrollo y juventud, la geopolítica también encontró espacio en el plenario.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció lo que calificó como un endurecimiento sin precedentes de las sanciones estadounidenses contra la isla. El canciller aseguró que Washington mantiene una política de asfixia económica que afecta directamente a la población cubana y reclamó una comunidad iberoamericana libre de presiones externas e injerencias.
Rodríguez agradeció asimismo a los países que respaldaron recientemente en Naciones Unidas la resolución que rechaza el embargo estadounidense, aunque puso de relieve que algunos gobiernos latinoamericanos votaron en contra o se abstuvieron, reflejando cambios en las posiciones políticas de la región.
La jornada dejó así una fotografía de las principales preocupaciones iberoamericanas: la expansión del crimen organizado, la vulnerabilidad climática, la demanda de oportunidades por parte de los jóvenes y las crecientes divergencias sobre asuntos internacionales. Temas distintos, pero conectados por una misma inquietud: cómo garantizar estabilidad y futuro en una región que afronta desafíos cada vez más complejos.
Fuente: Seguridad, clima y juventud marcan el pulso de la Cumbre Iberoamericana se publicó en diariodigital.com.do



