El jueves 29 de octubre, a las 4:05 de la tarde, hora de Santo Domingo, comenzó el «mayor robo» de criptomonedas de la historia. En unos veinte minutos, un atacante sacó de las billeteras de Binance, la plataforma de intercambio de criptomonedas más grande del mundo, alrededor de 6,300 millones de dólares repartidos en diez cadenas de bloques distintas, entre ellas Bitcoin, Ethereum, Solana y Tron. Para tener una idea de la magnitud, el récord anterior era el robo a Bybit en febrero de 2025, por 1,500 millones. Este golpe lo multiplica por cuatro.
Las firmas de rastreo TRM Labs y Chainalysis atribuyen el ataque a TraderTraitor, un grupo de piratas informáticos vinculado al Estado de Corea del Norte, el mismo señalado en el caso Bybit. Según la propia Binance, la puerta de entrada fue la computadora portátil comprometida de uno de sus ingenieros de operaciones. Desde ahí, el atacante llegó a un sistema interno que procesa retiros y envió órdenes de pago no autorizadas que, ante la cadena de bloques, parecían retiros normales. Horas después, la empresa reconoció haber encontrado «puntos adicionales de vulneración» y calificó el hecho como un «ataque complejo».
La reacción fue rápida. Binance suspendió los depósitos y los retiros, revocó los permisos de la dirección afectada y llamó a las autoridades y a las empresas de análisis de cadenas de bloques. Con la ayuda de emisores como Tether y Circle, que pueden bloquear sus propias monedas estables, logró congelar cerca de 3,000 millones de dólares. El resto es más difícil: unos 18,270 bitcoins, equivalentes a 1,400 millones, fueron repartidos en 19 billeteras, y el bitcoin, por diseño, no tiene a nadie que pueda congelarlo.
La promesa de la empresa es que «los fondos de los usuarios están seguros» y que cubrirá todas las pérdidas con su Fondo de Activos Seguros para Usuarios, conocido como SAFU, y con recursos propios. Los depósitos ya funcionan con normalidad y los retiros deberían reanudarse alrededor del domingo 1 de noviembre. Antes del ataque, la plataforma custodiaba unos 144,000 millones de dólares, y analistas como los de Fundstrat estiman que el golpe no compromete su solvencia.
El jueves 29 de octubre, a las 4:05 de la tarde, hora de Santo Domingo, comenzó el «mayor robo» de criptomonedas de la historia. En unos veinte minutos, un atacante sacó de las billeteras de Binance, la plataforma de intercambio de criptomonedas más grande del mundo, alrededor de 6,300 millones de dólares repartidos en diez cadenas de bloques distintas, entre ellas Bitcoin, Ethereum, Solana y Tron. Para tener una idea de la magnitud, el récord anterior era el robo a Bybit en febrero de 2025, por 1,500 millones. Este golpe lo multiplica por cuatro.
Las firmas de rastreo TRM Labs y Chainalysis atribuyen el ataque a TraderTraitor, un grupo de piratas informáticos vinculado al Estado de Corea del Norte, el mismo señalado en el caso Bybit. Según la propia Binance, la puerta de entrada fue la computadora portátil comprometida de uno de sus ingenieros de operaciones. Desde ahí, el atacante llegó a un sistema interno que procesa retiros y envió órdenes de pago no autorizadas que, ante la cadena de bloques, parecían retiros normales. Horas después, la empresa reconoció haber encontrado «puntos adicionales de vulneración» y calificó el hecho como un «ataque complejo».
La reacción fue rápida. Binance suspendió los depósitos y los retiros, revocó los permisos de la dirección afectada y llamó a las autoridades y a las empresas de análisis de cadenas de bloques. Con la ayuda de emisores como Tether y Circle, que pueden bloquear sus propias monedas estables, logró congelar cerca de 3,000 millones de dólares. El resto es más difícil: unos 18,270 bitcoins, equivalentes a 1,400 millones, fueron repartidos en 19 billeteras, y el bitcoin, por diseño, no tiene a nadie que pueda congelarlo.
La promesa de la empresa es que «los fondos de los usuarios están seguros» y que cubrirá todas las pérdidas con su Fondo de Activos Seguros para Usuarios, conocido como SAFU, y con recursos propios. Los depósitos ya funcionan con normalidad y los retiros deberían reanudarse alrededor del domingo 1 de noviembre. Antes del ataque, la plataforma custodiaba unos 144,000 millones de dólares, y analistas como los de Fundstrat estiman que el golpe no compromete su solvencia.



